En el pasado una gran parte de la
sociedad concebía a aquellas personas que sufrían de adicciones como individuos
carentes de principios morales y/o de fuerza de voluntad dado que éstas no
pueden cambiar su comportamiento frente a las drogas por sí mismas. Sin
embargo, la drogadicción es en realidad una enfermedad crónica y recurrente del
cerebro en donde se busca la presencia continua de las drogas con el fin de
funcionar normalmente. Dicha enfermedad está caracterizada por una cambio en el
estado físico, así como por el desarrollo de tolerancia y la presencia del
síndrome de abstinencia al momento de interrumpir su uso (Liska, 2000). A pesar
de no tener cura, la adicción a las drogas es tratable, mas es necesario contar
con el apoyo de amigos, familiares y también del resto de la sociedad. Por ello
mismo, el objetivo de la lectura El
cerebro adicto de Verónica Guerrero es lograr que la sociedad logre
entender que la adicción es una enfermedad tratable con el fin de crear una
fuerte convicción social respecto al tratamiento y a la prevención de la misma.
Una droga se define como cualquier
sustancia que es capaz de aumentar o cambiar cualquier función física o
psicológica en el cuerpo tras ser absorbida o aplicada. Muchas drogas o
medicamentos son utilizados por médicos para diversos fines, por ejemplo:
combatir infecciones, revertir el proceso de enfermedades, calmar síntomas,
restaurar la función normal, ayudar con los procesos de diagnóstico, inhibir
procesos normales del cuerpo y para mantener la salud (Liska, 2000). Sin
embargo, éstas se utilizan en dosis adecuadas con el fin último de ayudar y no
perjudicar a la salud del usuario.
El uso de drogas sin un control médico y
de manera crónica lleva a la modificación de la estructura y del funcionamiento
del cerebro. Las áreas que pueden ser afectadas en este órgano son: el tallo
cerebral, la corteza cerebral y el sistema límbico (Guerrero, 2013). En caso de que se afectara el tallo cerebral
el control de las funciones básicas vitales y esenciales, como lo es la
frecuencia cardiaca, la respiración y el sueño, se verían comprometidas. Por
otro lado la corteza cerebral, es la responsable de procesar la información que
captan nuestros sentidos; es decir, es el centro del pensamiento del cerebro. Por
lo que la capacidad que posee la persona para pensar, planificar, resolver
problemas y tomar decisiones se verá perjudicado. Por último, el sistema límbico contiene el
circuito de recompensas del cerebro, donde es controlada y regulada nuestra
capacidad de sentir placer. Dado que el placer nos motiva a repetir
comportamientos que son elementales para nuestra existencia, el placer
resultante del consumo de drogas reforzará el consumo de las mismas por parte
del usuario. En la Tabla 1 se pueden apreciar con más detalle los efectos que
ciertas sustancias de abuso tienen sobre el organismo y la salud.
Sustancias
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Efectos
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Nicotina
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Aumenta el riesgo de contraer cáncer,
enfisema, trastornos bronquiales y enfermedades cardiovasculares
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Alcohol
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Daño a la corteza cerebral, el
hipocampo y a el cerebelo. Daño a la mayoría de los órganos del cuerpo.
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Marihuana
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Deterioro de la memoria a corto plazo,
el aprendizaje, la capacidad de concentración y la coordinación. Aumenta la
frecuencia cardíaca, daño a los pulmones, aumenta el riesgo de psicosis en
individuos que padecen una vulnerabilidad subyacente.
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Inhalantes
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Daño al corazón, riñones, pulmones y
al cerebro.
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Cocaína
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Daño al corazón, al sistema
respiratorio, sistema nervioso y digestivo.
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Anfetaminas
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Perjudiciales para el cerebro, pueden
producir convulsiones. Elevan la temperatura corporal, producen daños al
corazón.
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Éxtasis
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Aumenta la temperatura corporal, la frecuencia
cardíaca, la presión arterial y el estrés de la pared cardíaca. Tóxico para
las células nerviosas.
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LSD
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Alteración de la percepción.
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Heroína
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Enlentece la respiración, aumenta el
riesgo de enfermedades infecciosas graves.
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Esteroides
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Acné severo, enfermedades del corazón,
problemas en el hígado, accidentes cerebrovasculares, enfermedades
infecciosas y depresión.
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Tabla 1. Efectos de sustancias de abuso sobre
la salud (National
Institute on Drug Abuse,
2014).
Las drogas, dependiendo de su naturaleza,
pueden impactar al cerebro de diferente manera. La droga por su estructura
química es capaz de imitar a un neurotransmisor natural, mensajero químico del
cerebro entre neuronas, que puede llevar a la producción de mensajes anómalos. Otro
tipo de drogas provocan la liberación de cantidades altas de neurotransmisores
naturales, amplificando así el mensaje y provocando en cierto momento la
interrupción de los canales de comunicación. También existen drogas que evitan
el reciclaje normal de neurotransmisores en el cerebro y por otro lado otras
que atacan al sistema de recompensa del cerebro al sobre estimularlo y producir
efectos de euforia, lo cual refuerza altamente el consumo (Guerrero, 2013).
Una persona
adicta es capaz de desarrollar tolerancia a la droga, por lo que necesita
consumir dosis más altas para lograr el efecto deseado. La tolerancia puede
desarrollarse con el alcohol, barbitúricos, anfetaminas, tranquilizantes de
benzodiacepina, opiáceos, opioides y nicotina, entre otras. Ésta puede afectar
profundamente la manera en la cual el cuerpo responde a la droga; el mecanismo
por el cual se desarrolla puede ser de tres tipos: tolerancia metabólica,
tolerancia farmacodinámica y tolerancia conductual. En la tolerancia metabólica
el hígado necesita días, semanas o meses para que los niveles enzimáticos –de
enzimas necesarias para destruir la droga- dado que la dosis de droga consumida aumentó
para obtener el efecto deseado. En la tolerancia farmacodinámica por otro lado,
los receptores encontrados en varios tejidos afectados por la droga pierden
sensibilidad debido a que el tejido se acostumbra a la droga y no responde
tanto a su presencia. Finalmente la tolerancia conductual se produce dado que
el usuario está condicionado repetidamente por su ambiente a compensar por los
efectos de la droga (Liska, 2000).
Existen
diversas razones por las cuales una persona decide consumir drogas, así como
factores de riesgo y factores biológicos que contribuyen al desarrollo de una
adicción. En la Tabla 2 se puede apreciar como la necesidad de sentirse bien o
la presión social pueden llevar a un individuo a probar alguna droga. Por otro
lado están los factores de riesgo, en donde el ambiente en el cual se
desarrolla la persona así como su situación psicosocial, entre otras, podría
propiciar el desarrollo de una adicción. En la tercer columna podemos apreciar que
ciertos factores biológicos también influyen en el desarrollo de dicha
enfermedad. De hecho, los científicos estiman que los factores genéticos
explican entre un 40 y un 60% la vulnerabilidad de una persona a la adicción (National Institute on Drug
Abuse, 2014). Es así que hay
que considerar todos estos factores para identificar a aquellos individuos que
corren un mayor peligro.
Razones de consumo
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Factores de riesgo
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Factores biológicos
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· Sentirse bien: placer, euforia.
· Sentirse mejor: eliminar ansiedad,
estrés y depresión.
· Desempeñarse mejor: mejorar
capacidades cognitivas o rendimiento deportivo.
· Curiosidad
· Presión social
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· Comportamiento agresivo en la infancia
· Falta de supervisión
· Habilidades sociales deficientes
· Experimentación con las drogas
· Disponibilidad de las drogas
· Pobreza en la comunidad
· Mala nutrición
· Falta de ejercicio
· Hogar caótico y abusos
· Consumo, actitudes e influencia de los
padres
· Rendimiento escolar deficiente
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· Etapa de desarrollo: adolescencia
· Predisposición genética
· Género
· Condiciones medicas: trastornos
mentales
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La adicción es
una enfermedad tratable, donde se utiliza un tratamiento multidimensional el
cual busca incrementar la calidad y la duración de vida (Guerrero, 2013). Existen
diversos tipos de tratamiento en donde todos comienzan con la abstinencia,
estos son: tratamiento conductual, terapia cognitiva conductual, reforzamiento
sistemático, terapia de estímulo motivacional y terapia familiar (National Institute on Drug
Abuse, 2014). Lo que se busca con el tratamiento es darle
la oportunidad a la persona de abandonar la sustancia de abuso y al mismo
tiempo modificar las causas que provocan y agravan su condición desde los
aspectos bioquímico y conductual. Un factor involucrado en la recuperación de
las personas que padecen de adicciones es la presencia de recaídas, por lo que
no hay que verlas como un fracaso sino como un indicador de que el tratamiento
debe repetirse. Dado que hay muchas variantes, el tratamiento se debe definir
de acuerdo a la persona, el tipo de sustancia y el ambiente en el que vive, así
como sus recursos internos y externos (Guerrero, 2013).
Es necesario
contar con programas de prevención con el fin de aumentar los factores de
protección y eliminar o reducir los factores de riesgo para el consumo de
drogas (National
Institute on Drug Abuse,
2014). Existen diferentes programas, cada uno diseñado para grupos de personas
de cierta edad o para contextos en específico, individuales o grupales.
Existen, por ejemplo, los programas de prevención universales, donde se abordan
factores de riesgo y de protección comunes a todos los niños en un entorno determinado.
Por otra lado los programas selectivos están enfocados a grupos de niños y
adolescentes que poseen factores que los exponen a un mayor riesgo de consumir
drogas. Finalmente están los programas indicados, diseñados para aquellos
jóvenes que ya han iniciado con el consumo de drogas. Dependiendo del caso se
escogerá el programa correcto, mas se tienen que poner en vigor, ya que al
final del día la prevención es la mejor estrategia para evitar caer en una
adicción.
Dada la información antes expuesta se
puede comprobar que la drogadicción es una enfermedad crónica y no un problema
de moralidad o voluntad como es visto ocasionalmente. Es imprescindible que la
sociedad en general esté enterada de lo que las drogas y su uso pueden
ocasionar a la salud con el fin de crear no sólo centros de prevención, sino
también centros de ayuda y tratamiento. La información, la comunicación y la
buena convivencia en la familia, así como en la comunidad, son las herramientas
más fuertes con las que puede contar un joven contra una posible adicción; sin
embargo, también lo son para que este pueda tratar y superar esta enfermedad.
REFERENCIAS
Guerrero
Mothelet, V. (2013). El cerebro adicto. ¿Cómo ves?, N°. 177, (Pp. 10-
14). México: UNAM. Recuperado el 13/04/15, de:
http://www.comoves.unam.mx/numeros/articulo/177/el-cerebro-adicto
Liska,
K. (2000). Drugs and the human body: With implications for society. Upper
Saddle River, NJ: Prentice Hall.
National Institute on Drug Abuse. (2014). Las drogas, el cerebro y el comportamiento:
La ciencia de la adicción. Recuperado el 20/04/16 de:
https://www.drugabuse.gov/es/publicaciones/serie-de-reportes/las-drogas-el-cerebro-y-el-comportamiento-la-ciencia-de-la-adiccion/introduccion
REFLEXIÓN
¿Por qué has elegido este
tema?
Escogí el tema relacionado con las adicciones ya que
durante mi formación universitaria tuve la oportunidad de tomar una materia de
toxicología, la cual me pareció extremadamente interesante. Ahí pude aprender
sobre lo que las sustancias de abuso provocan y cómo afectan al organismo. La
lectura de El cerebro adicto de
Verónica Guerrero Mothelet abordaba ciertos subtemas que yo ya había visto con
anterioridad y me pareció atractivo el enfoque y el mensaje principal que
deseaba comunicar, que las adicciones son realmente enfermedades y no como un
problema de moralidad.
¿De dónde partiste para
empezar a escribir?
Antes de empezar a escribir decidí seguir las
estrategias de lectura y posteriormente las estrategias para la elaboración de
textos académicos, las cuales fueron cubiertas en el Eje 3. Fue así que en un
principio realicé una lectura rápida del texto para identificar la idea general
de la misma, luego efectué una lectura con un mayor detenimiento con el fin de
identificar las ideas principales así como las secundarias, subrayando lo que
consideraba más importante, así como identificando aquellos términos que no
comprendía muy bien con el fin de investigarlos. Después hice una investigación
en donde revisé otros textos relacionados con el tema a fin de comparar y
elaborar preguntas que me serían de utilidad para escribir mi ensayo.
Posteriormente proseguí a definir los objetivos de mi escrito y a establecer un
plan para su elaboración. En seguida, me dediqué a plasmar mis ideas,
resultantes de la combinación de mi conocimiento previo del tema así como de la
investigación realizada, en texto; esto, tratando de apegarme a las reglas
gramaticales y ortográficas. Finalmente leí mi escrito con el fin de
identificar si era coherente, para corregir errores ortográficos/gramaticales y
para comprobar que la estructura del mismo fuera la adecuada.