viernes, 22 de abril de 2016

La Drogadicción: Un cambio de perspectiva




En el pasado una gran parte de la sociedad concebía a aquellas personas que sufrían de adicciones como individuos carentes de principios morales y/o de fuerza de voluntad dado que éstas no pueden cambiar su comportamiento frente a las drogas por sí mismas. Sin embargo, la drogadicción es en realidad una enfermedad crónica y recurrente del cerebro en donde se busca la presencia continua de las drogas con el fin de funcionar normalmente. Dicha enfermedad está caracterizada por una cambio en el estado físico, así como por el desarrollo de tolerancia y la presencia del síndrome de abstinencia al momento de interrumpir su uso (Liska, 2000). A pesar de no tener cura, la adicción a las drogas es tratable, mas es necesario contar con el apoyo de amigos, familiares y también del resto de la sociedad. Por ello mismo, el objetivo de la lectura El cerebro adicto de Verónica Guerrero es lograr que la sociedad logre entender que la adicción es una enfermedad tratable con el fin de crear una fuerte convicción social respecto al tratamiento y a la prevención de la misma.

          Una droga se define como cualquier sustancia que es capaz de aumentar o cambiar cualquier función física o psicológica en el cuerpo tras ser absorbida o aplicada. Muchas drogas o medicamentos son utilizados por médicos para diversos fines, por ejemplo: combatir infecciones, revertir el proceso de enfermedades, calmar síntomas, restaurar la función normal, ayudar con los procesos de diagnóstico, inhibir procesos normales del cuerpo y para mantener la salud (Liska, 2000). Sin embargo, éstas se utilizan en dosis adecuadas con el fin último de ayudar y no perjudicar a la salud del usuario. 

          El uso de drogas sin un control médico y de manera crónica lleva a la modificación de la estructura y del funcionamiento del cerebro. Las áreas que pueden ser afectadas en este órgano son: el tallo cerebral, la corteza cerebral y el sistema límbico (Guerrero, 2013).  En caso de que se afectara el tallo cerebral el control de las funciones básicas vitales y esenciales, como lo es la frecuencia cardiaca, la respiración y el sueño, se verían comprometidas. Por otro lado la corteza cerebral, es la responsable de procesar la información que captan nuestros sentidos; es decir, es el centro del pensamiento del cerebro. Por lo que la capacidad que posee la persona para pensar, planificar, resolver problemas y tomar decisiones se verá perjudicado.  Por último, el sistema límbico contiene el circuito de recompensas del cerebro, donde es controlada y regulada nuestra capacidad de sentir placer. Dado que el placer nos motiva a repetir comportamientos que son elementales para nuestra existencia, el placer resultante del consumo de drogas reforzará el consumo de las mismas por parte del usuario. En la Tabla 1 se pueden apreciar con más detalle los efectos que ciertas sustancias de abuso tienen sobre el organismo y la salud.   

Sustancias
Efectos
Nicotina
Aumenta el riesgo de contraer cáncer, enfisema, trastornos bronquiales y enfermedades cardiovasculares
Alcohol
Daño a la corteza cerebral, el hipocampo y a el cerebelo. Daño a la mayoría de los órganos del cuerpo.
Marihuana
Deterioro de la memoria a corto plazo, el aprendizaje, la capacidad de concentración y la coordinación. Aumenta la frecuencia cardíaca, daño a los pulmones, aumenta el riesgo de psicosis en individuos que padecen una vulnerabilidad subyacente.
Inhalantes
Daño al corazón, riñones, pulmones y al cerebro.
Cocaína
Daño al corazón, al sistema respiratorio, sistema nervioso y digestivo.
Anfetaminas
Perjudiciales para el cerebro, pueden producir convulsiones. Elevan la temperatura corporal, producen daños al corazón.
Éxtasis
Aumenta la temperatura corporal, la frecuencia cardíaca, la presión arterial y el estrés de la pared cardíaca. Tóxico para las células nerviosas.
LSD
Alteración de la percepción.
Heroína
Enlentece la respiración, aumenta el riesgo de enfermedades infecciosas graves.
Esteroides
Acné severo, enfermedades del corazón, problemas en el hígado, accidentes cerebrovasculares, enfermedades infecciosas y depresión.


Tabla 1. Efectos de sustancias de abuso sobre la salud (National Institute on Drug Abuse, 2014).


          Las drogas, dependiendo de su naturaleza, pueden impactar al cerebro de diferente manera. La droga por su estructura química es capaz de imitar a un neurotransmisor natural, mensajero químico del cerebro entre neuronas, que puede llevar a la producción de mensajes anómalos. Otro tipo de drogas provocan la liberación de cantidades altas de neurotransmisores naturales, amplificando así el mensaje y provocando en cierto momento la interrupción de los canales de comunicación. También existen drogas que evitan el reciclaje normal de neurotransmisores en el cerebro y por otro lado otras que atacan al sistema de recompensa del cerebro al sobre estimularlo y producir efectos de euforia, lo cual refuerza altamente el consumo (Guerrero, 2013).

           Una persona adicta es capaz de desarrollar tolerancia a la droga, por lo que necesita consumir dosis más altas para lograr el efecto deseado. La tolerancia puede desarrollarse con el alcohol, barbitúricos, anfetaminas, tranquilizantes de benzodiacepina, opiáceos, opioides y nicotina, entre otras. Ésta puede afectar profundamente la manera en la cual el cuerpo responde a la droga; el mecanismo por el cual se desarrolla puede ser de tres tipos: tolerancia metabólica, tolerancia farmacodinámica y tolerancia conductual. En la tolerancia metabólica el hígado necesita días, semanas o meses para que los niveles enzimáticos –de enzimas necesarias para destruir la droga-  dado que la dosis de droga consumida aumentó para obtener el efecto deseado. En la tolerancia farmacodinámica por otro lado, los receptores encontrados en varios tejidos afectados por la droga pierden sensibilidad debido a que el tejido se acostumbra a la droga y no responde tanto a su presencia. Finalmente la tolerancia conductual se produce dado que el usuario está condicionado repetidamente por su ambiente a compensar por los efectos de la droga (Liska, 2000).

Existen diversas razones por las cuales una persona decide consumir drogas, así como factores de riesgo y factores biológicos que contribuyen al desarrollo de una adicción. En la Tabla 2 se puede apreciar como la necesidad de sentirse bien o la presión social pueden llevar a un individuo a probar alguna droga. Por otro lado están los factores de riesgo, en donde el ambiente en el cual se desarrolla la persona así como su situación psicosocial, entre otras, podría propiciar el desarrollo de una adicción. En la tercer columna podemos apreciar que ciertos factores biológicos también influyen en el desarrollo de dicha enfermedad. De hecho, los científicos estiman que los factores genéticos explican entre un 40 y un 60% la vulnerabilidad de una persona a la adicción (National Institute on Drug Abuse, 2014). Es así que hay que considerar todos estos factores para identificar a aquellos individuos que corren un mayor peligro.

Razones de consumo
Factores de riesgo
Factores biológicos
·    Sentirse bien: placer, euforia.
·    Sentirse mejor: eliminar ansiedad, estrés y depresión.
·    Desempeñarse mejor: mejorar capacidades cognitivas o rendimiento deportivo.
·    Curiosidad
·    Presión social
·   Comportamiento agresivo en la infancia
·   Falta de supervisión
·   Habilidades sociales deficientes
·   Experimentación con las drogas
·   Disponibilidad de las drogas
·   Pobreza en la comunidad
·   Mala nutrición
·   Falta de ejercicio
·   Hogar caótico y abusos
·   Consumo, actitudes e influencia de los padres
·   Rendimiento escolar deficiente
·   Etapa de desarrollo: adolescencia
·   Predisposición genética
·   Género
·   Condiciones medicas: trastornos mentales


 Tabla 2. Razones de consumo de drogas y factores que propician el desarrollo de una adicción (National Institute on Drug Abuse, 2014).


La adicción es una enfermedad tratable, donde se utiliza un tratamiento multidimensional el cual busca incrementar la calidad y la duración de vida (Guerrero, 2013). Existen diversos tipos de tratamiento en donde todos comienzan con la abstinencia, estos son: tratamiento conductual, terapia cognitiva conductual, reforzamiento sistemático, terapia de estímulo motivacional y terapia familiar (National Institute on Drug Abuse, 2014).  Lo que se busca con el tratamiento es darle la oportunidad a la persona de abandonar la sustancia de abuso y al mismo tiempo modificar las causas que provocan y agravan su condición desde los aspectos bioquímico y conductual. Un factor involucrado en la recuperación de las personas que padecen de adicciones es la presencia de recaídas, por lo que no hay que verlas como un fracaso sino como un indicador de que el tratamiento debe repetirse. Dado que hay muchas variantes, el tratamiento se debe definir de acuerdo a la persona, el tipo de sustancia y el ambiente en el que vive, así como sus recursos internos y externos (Guerrero, 2013). 

Es necesario contar con programas de prevención con el fin de aumentar los factores de protección y eliminar o reducir los factores de riesgo para el consumo de drogas (National Institute on Drug Abuse, 2014). Existen diferentes programas, cada uno diseñado para grupos de personas de cierta edad o para contextos en específico, individuales o grupales. Existen, por ejemplo, los programas de prevención universales, donde se abordan factores de riesgo y de protección comunes a todos los niños en un entorno determinado. Por otra lado los programas selectivos están enfocados a grupos de niños y adolescentes que poseen factores que los exponen a un mayor riesgo de consumir drogas. Finalmente están los programas indicados, diseñados para aquellos jóvenes que ya han iniciado con el consumo de drogas. Dependiendo del caso se escogerá el programa correcto, mas se tienen que poner en vigor, ya que al final del día la prevención es la mejor estrategia para evitar caer en una adicción.

Dada la información antes expuesta se puede comprobar que la drogadicción es una enfermedad crónica y no un problema de moralidad o voluntad como es visto ocasionalmente. Es imprescindible que la sociedad en general esté enterada de lo que las drogas y su uso pueden ocasionar a la salud con el fin de crear no sólo centros de prevención, sino también centros de ayuda y tratamiento. La información, la comunicación y la buena convivencia en la familia, así como en la comunidad, son las herramientas más fuertes con las que puede contar un joven contra una posible adicción; sin embargo, también lo son para que este pueda tratar y superar esta enfermedad. 

REFERENCIAS

Guerrero Mothelet, V. (2013). El cerebro adicto. ¿Cómo ves?, N°. 177, (Pp. 10- 14). México: UNAM. Recuperado el 13/04/15, de: http://www.comoves.unam.mx/numeros/articulo/177/el-cerebro-adicto
Liska, K. (2000). Drugs and the human body: With implications for society. Upper Saddle River, NJ: Prentice Hall.
National Institute on Drug Abuse. (2014). Las drogas, el cerebro y el comportamiento: La ciencia de la adicción. Recuperado el 20/04/16 de: https://www.drugabuse.gov/es/publicaciones/serie-de-reportes/las-drogas-el-cerebro-y-el-comportamiento-la-ciencia-de-la-adiccion/introduccion
REFLEXIÓN

¿Por qué has elegido este tema?

Escogí el tema relacionado con las adicciones ya que durante mi formación universitaria tuve la oportunidad de tomar una materia de toxicología, la cual me pareció extremadamente interesante. Ahí pude aprender sobre lo que las sustancias de abuso provocan y cómo afectan al organismo. La lectura de El cerebro adicto de Verónica Guerrero Mothelet abordaba ciertos subtemas que yo ya había visto con anterioridad y me pareció atractivo el enfoque y el mensaje principal que deseaba comunicar, que las adicciones son realmente enfermedades y no como un problema de moralidad.

¿De dónde partiste para empezar a escribir?

Antes de empezar a escribir decidí seguir las estrategias de lectura y posteriormente las estrategias para la elaboración de textos académicos, las cuales fueron cubiertas en el Eje 3. Fue así que en un principio realicé una lectura rápida del texto para identificar la idea general de la misma, luego efectué una lectura con un mayor detenimiento con el fin de identificar las ideas principales así como las secundarias, subrayando lo que consideraba más importante, así como identificando aquellos términos que no comprendía muy bien con el fin de investigarlos. Después hice una investigación en donde revisé otros textos relacionados con el tema a fin de comparar y elaborar preguntas que me serían de utilidad para escribir mi ensayo. Posteriormente proseguí a definir los objetivos de mi escrito y a establecer un plan para su elaboración. En seguida, me dediqué a plasmar mis ideas, resultantes de la combinación de mi conocimiento previo del tema así como de la investigación realizada, en texto; esto, tratando de apegarme a las reglas gramaticales y ortográficas. Finalmente leí mi escrito con el fin de identificar si era coherente, para corregir errores ortográficos/gramaticales y para comprobar que la estructura del mismo fuera la adecuada.